El paseo marítimo es estupendo para caminar... incluso si el último par de kilómetros nos empieza a llover y llegamos al hotel empapados. Bienvenidos al Cantábrico gallego!
En Recepción preguntamos al marcharnos qué pueblos merecen la pena, y nos recomiendann uno junto a Ribadeo: Rinlo. Pues allá que vamos, de camino hacia Gijón.
Eso nos permite equiparnos para lo que en ese momento parecía que iba a ser una semana de tiempo cantábrico: aquí veis los chubasqueros a 3.95€ - estos de Decathlon no dejan de asombrarme.
Confiados ya por estar equipados para la lluvia, seguimos hacia Gijón, donde llegamos a la hora de comer. Nos cuesta encontrar el hotel Blue Santa Rosa, en pleno centro, porque el GPS insiste en meternos por una calle peatonal. Después de llamar a Recepción (que parecían estar acostumbrados a dar indicaciones a huéspedes perdidos) conseguimos llegar. El hotel está efectivamente en el centro de Gijón, una zona peatonal con muchas terrazas en la calle. Al parking del hotel se entra... con un ascensor para el coche (!) porque no hay sitio para rampas. Después de varios intentos (el coche es más ancho que el ascensor) desisto y lo llevo a un parking público.
El hotel es agradable aunque todo es pequeño: la recepción, el ascensor, las habitaciones.
Tras instalarnos bajamos a comer en una de las terrazas callejeras (muy gijonesa, pero curiosamente llamada Mayerling, como el crimen del archiduque austro-húngaro). Allí aparecen unos amigos de Laura de UCL, llegados desde la remota villa de Infiesto (de hermoso nombre también), y Laura pasa la tarde con ellos.
Mientras, los chicos nos vamos de excursión por Gijón - un descubrimiento, la verdad. Una ciudad agradable, muy abierta al mar, con un centro ilustrado y mucho ambiente.
Allí en Santa Catalina, no sé por qué, nos pasamos una hora hablando de los inicios de las Guerras Mundiales, y también de la Guerra Civil. Curioso tema vacacional, pero mola. Para algo tienen que servir los tochos de Zweig y Beevor.
La foto del escanciador no viene a cuento, pero tenía que colocarla, no creéis?
En fin: que a mí Gijón me sonaba al Molinón y a industria... y lo cierto es que nos ha parecido un sitio chulo, animado, culto y con buena playa urbana - no está mal como descubrimiento! (ya solo le falta el sol)
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