Me he pasado media vida pensando que dormir es una pérdida de tiempo (agradable, eso sí): con la cantidad de cosas que hay por hacer, que haya que dedicar un tercio de cada día a la inconsciencia voluntaria - un buen oxímoron - parece algo indeseable. Incluso envidiaba a los insomnes: toda la noche, "estando ya la casa sosegada", disponible para la lectura, el estudio, el trabajo o la mera reflexión... ¡nos llevan un tercio de ventaja a los demás pardillos!El caso es que en la última semana, mi absentismo laboral en este blog (al que normalmente me dedico "round midnight") se ha debido fundamentalmente a una razón muy sencilla: tenía sueño.
Cuando ya estaba empezando a tener mala conciencia (o sentirme mayor, vaya), han venido invluntariamente en mi ayuda los inevitables amigos de Harvard, que son como los clásicos de la literatura, profana o sagrada: ofrecen consuelo para cualquier cuita.
Un articulillo en el HMU de este mes (http://blogs.harvardbusiness.org/hmu/2009/01/why-sleep-is-so-important.php?cm_mmc=npv-_-MGMT_TIP-_-JAN_2009-_-MTOD0116) sirve de recordatorio balsámico: "dormir no es un lujo". Bueno, ya no me siento tan mal. De hecho, la lista de funciones que se activan durante el sueño (clasificar y archivar las experiencias del día, preparar la memoria, disparar las hormonas que regulan el humor, la energía y la agudeza mental) me lo asimilan a lo que sería el proceso batch (los informáticos me entenderéis mejor) que consolida el "online" que representa la vigilia diurna... y todos sabemos que el batch dura lo que dura, y que no se debe empezar el online del día siguiente si no ha acabado el batch nocturno!
Todos hemos oído acerca de las fases del sueño (las dos primeras de sueño ligero, las dos siguientes de sueño profundo), que se repiten en tres o cuatro ciclos cada noche. Las fases 1 y 2 sirven para desconectar del mundo. La fase 3 (sueño profundo) se dedica a la renovación física y hormonal: si no hay suficiente, se puede engordar excesivamente (o sea, que los kilos que he perdido últimamente pueden deberse a que duermo mejor?). Y la fase 4 (sueño REM) se encarga del cerebro: falta de REM causa problemas de concentración y memoria.
Como los últimos ciclos de cada noche tienen más proporción de sueño profundo, el dormir seis horas en vez de ocho te quita proporcionalmente más sueño REM. Además, si el cuerpo se ve privado de horas de sueño, se defiende con sueño más ligero.
¿Resultado? Que dos de las capacidades que más necesitamos en una actividad de gestión (abordar tareas complejas y gestionar relaciones personales complicadas) se ven dificultados al tener menos herramientas para captar los matices y para hacer multitarea (sí, incluso las chicas ;-). En una discusión o negociación, para percibir los matices el cerebro emplea muchas funciones paralelas que necesitan esa "frescura" que resulta dar el sueño REM.
En fin, que ya nos lo decían de pequeñitos: vamos a la cama, que hay que descansar. ¿Qué aconsejan los sabios? Evitar la cafeína (y ¡horror!, el chocolate nocturno - ahí sí que me matan), oscurecer del todo el ambiente para que el listillo del cerebro no piense que está de guardia, evitar también las ayudas artificiales... y sí, queridos amigos de la fauna ibérica: el "power nap", que es un modo muy cool de llamar a la tradicional cabezadita.
Toda la vida queriendo ser europeos y acortando el horario de comida ... y ahora resulta que hasta los fisnos de Harvard recomiendan la siesta para aumentar la productividad! De aquí a poco en la empresa van a pedir certificados de horas de sueño para garantizar rendimiento.
Mi jefe me perdonará la hora de este post... pero sólo porque mañana es sábado (si no, me regañaría por poner en peligro mi productividad durmiendo poco). Os dejo, que este finde tengo un par de presentaciones y seis horas de REM que cumplir. Sweet dreams.






